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Núria Masot

Núria Masot

Miércoles, 19 Agosto 2015 17:17

La encomienda del Gardeny

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ENCOMIENDA DE GARDENY  Puerta de la iglesia de Gardeny Foto NMasot

La Casa Templaria de Gardeny, en Lleida, fue una de las más importantes de la orden del Temple en la Corona de Aragón. Instalada en lo alto de una colina al oeste de la ciudad, sobre el río y cerca del camino de Aragón, fue organizada inmediatamente después de la conquista de la ciudad. Su primer comendador documentado fue Pere de Cartellá en 1156. Su patrimonio se forma a partir de las primeras donaciones reales establecidas en los pactos y pronto aumentan con las numerosas donaciones procedentes de la nobleza que había participado también en la conquista de la ciudad. El lugar, de gran interés estratégico, ya fue utilizado por los romanos durante la guerra civil que enfrentó a Cesar y Pompeyo y se cree que existió una antigua torre.Los templarios se inspiraron en la arquitectura occitana para levantar su fortaleza, una arquitectura muy utilizada en Catalunya. Está constituida por un primer recinto, sobirá, formado originariamente por un grupo de edificios: iglesia, torre de homenaje… Y un segundo recinto, Jusa, delimitado por una muralla con barbacana. Su estado actual no permite establecer sus límites originales, ya que hasta los años 50 fue de utilización militar con constantes remodelaciones y modificaciones. Actualmente, sobre la cima de la colina, perduran la iglesia y la torre del homenaje, dispuestos en ángulo recto y unidos por un edificio-corredor. El estado de la iglesia es deplorable, no hay otra palabra que pueda definirlo.

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Interior de la iglesia. Foto NMasot

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Detalles del interior de la iglesia. Fotos NMasot

 La iglesia de Santa María de Gardeny, un románico de transición, pertenece a la segunda mitad del siglo XII. Se comunica con las otras dependencias del castillo mediante un edificio-corredor anexo. Es una construcción austera, muy propia de la Orden, con macizos muros de un metro y medio de grosor. Tiene una planta rectangular de una sola nave y el ábside, de cinco caras, orientado a levante. Parece que sufrió graves desperfectos durante la guerra de 1640 y sirvió de polvorín. En el verano de 1987, una campaña de restauración, puso al descubierto unos fragmentos de pintura mural, en muy mal estado, que databan de mediados del siglo XIII. No se lo que ha pasado con ellas, ya que en mi visita no hallé resto alguno de su existencia. Sin embargo, por la documentación recopilada, parecen ser de los pocos ejemplares que quedaban de la pintura catalana del siglo XIII, junto con las de la Encomienda de Puig-reig.

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Recinto exterior o Jussá de la fortaleza. Foto NMasot

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Ábside i restos del edificio-corredor que unía la iglesia con la torre. Foto NMasot

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Interior de la torre de homenaje. Foto NMasot

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Actual entrada al edificio de la torre. Foto NMasot

 Recomiendo la visita a Gardeny, naturalmente, pero hay que ir preparado para sufrir esta nueva moda que pretende convertir cualquier piedra vieja en un parque temático. En este caso no puede decirse que sea excesivo, pero aún así, sería preferible que las instituciones volcaran su esfuerzo en mantener las piedras en su lugar, limpiar, y que abandonaran esa manía de escenificar los monumentos. Creo que tenemos suficiente imaginación para transitar entre ruinas sin encontrarnos a cada paso con maniquíes vestidos, y mal, de templarios. A pesar de todo, es interesante pasear por la vieja colina y distinguir los muros viejos de las remodelaciones militares. Reflexionar en la vieja iglesia que, aunque en cierto estado de abandono, es lo mejor de la visita. Aún permanece en ella el espíritu austero de sus antiguos dueños, esa especie de elegancia que no necesita adornos pero transmite serenidad. Espero que la dejen tranquila y no se obstinen en “hacerla atractiva” para las visitas. Y no perdáis la ocasión de visitar la Seu de la ciudad, su claustro es realmente impresionante.

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Interior de la torre. Foto NMasot

El divendres 15 de novembre a les  17.45 H al mercat del Born es va celebrar una taula rodona amb el titol de DOCUMENTAR-SE O IMAGINAR

"Una novel•la històrica requereix documentació, és clar. Però potser ser massa fidedigne a les dades històriques pot fer que les narracions siguin avorrides. Què és millor, doncs, documentar-se o deixar volar la imaginació? Participants: Ildefonso Arenas, autor d’una de les revelacions de l’any: Álava en Waterloo. Martí Gironell, periodista i un dels valors més sòlids de la novel•la històrica del país amb obres com El pont dels jueus i L’últim abat. Núria Masot, procedent del món del periodisme i del teatre va presentar la seva primera tetralogia La sombra del templario el 2004, a la que van seguir El laberinto de la serpiente (2005), La llave de oro (2006) i Las puertas del mal (2007). Moderadora: Marta Cailà, periodista de RAC1. ..."


EL MASDÈU, LOS TEMPLARIOS PERDIDOS DEL ROSSELLÓ

 

Foto NMasot

        Hace ya varios años, emprendí la búsqueda de los templarios del Rosselló y sobre todo de su casa principal, la encomienda del Masdèu. Fue un peregrinaje que no dejó de asombrarme. De aquella inmensa casa-convento, solo quedan en pie las ruinas de su capilla y parte, muy poca, de una torre. Aunque encontrarlo no fue fácil. Actualmente, parte de la zona que ocupaba la encomienda está urbanizada y la capilla pertenece a una finca particular. Por mucho que llamé para pedir autorización para visitar la capilla, solo me contestaron los ladridos de unos perros invisibles. O no había nadie o ya estaban hartos de gente como yo, que también entra dentro de las posibilidades. Sin embargo, cuando se trata de encontrar el rastro de mis viejos amigos templarios, nunca hay que rendirse ante las dificultades: esa es una máxima que he aprendido con el tiempo. Rodeando la finca y en medio de un bosque que parecía abandonado, logré llegar hasta una alambrada que la protegía de visitas inesperadas. Y entonces, ante mis ojos, apareció la pequeña iglesia y el pozo, una visión del pasado que agradecía mis esfuerzos. Confieso que durante unos minutos, quedé tan emocionada que me paralicé ante aquella imagen. A pesar de hallarse en un estado lamentable, la capilla seguía siendo muy hermosa en su soledad, recogida y oculta entre la maleza. A mi alrededor, en aquel bosque que también parecía abandonado, se amontonaban viejas piedras medievales, como si aquella inmensa encomienda se hubiera fragmentado en pedazos que a nadie interesaban. Esa fue la imagen que quedó prendida en mi retina y que recuerdo con toda claridad, e incluso conservo en la memoria la emoción de aquel encuentro.

 

Domingo, 10 Noviembre 2013 18:11

AIGUAVIVA, ENCOMIENDA TEMPLARIA. GIRONA

AIGUAVIVA, ENCOMIENDA TEMPLARIA GIRONA

  

Foto NMasot

         En la novela Las Puertas del Mal, Guillem de Montclar es enviado a la Encomienda de Aiguaviva para recuperarse de sus heridas y, no hay que olvidarlo, en castigo a su imprudencia. Visité ese lugar hace unos años para ampliar mi documentación con fotografías y he de decir que se mantiene casi intacto. Una hermosa masia con una diminuta iglesia pegada a sus muros. Está situada en una colina, a la derecha de la carretera que une Girona con Santa Coloma de Farners. En realidad, sufrió importantes reformas en los siglos XVI-XVII y, según la documentación, solo la puertaprincipal se mantiene de lo que fue su arquitectura principal. Encima de esa puerta hay un escudo esculpido en la piedra, dos cuarteles separados por un rosetón: el escudo de la orden, una casa señorial y a ambos lados una cruz. También hay una inscripción en caracteres góticos, difícil de leer dado su deterioro y posiblemente parte de una restauración del siglo XV: Aquesta: obra: feu: fer-lo… Ante la casa un gran patio y, a su lado, otro que separa el edificio principal de las construcciones destinadas a almacenes, granero y ganado. La capilla de Santa Magdalena, al norte del edificio, es una pequeña construcción formada por dos naves en forma de L. Curiosa estructura que más bien parece una restauración posterior. Está en un grave estado de deterioro, ya que su utilidad actual y posiblemente desde hace siglos es de almacén. Aún conserva la espadaña. Era una encomienda rural con posesiones cerca de Girona y también era de su propiedad la capilla de Santa María de Madrenys (de la que solo queda el campanario) en el cercano pueblo de Vilablareix. Poseía derechos sobre numerosas masias y campos; y tierras dispersas bajo su dominio en Caldes de Malavella, Llagostera y Palafrugell; además de poseer una casa en la ciudad de Girona. Frey Geraldo de Regás fue su comendador en 1305, unos años antes de la extinción de la orden. En esta ocasión, un señor muy amable me permitió fotografiar la casa y los alrededores sin ningún problema. Me comentó que aún se llamaba el Mas del Temple, y que era “per allò dels frares que hi vivien” Pensé entonces que la memoria perduraba todavía en el lugar; y que incluso era posible que mis frailes templarios estuvieran encantados con la noticia…

 

 Iglesia de Santa Magdalena. Foto NMasot

           Paseando por los alrededores me encontré con los restos de una vieja torre sepulcral romana, o mejor dicho con la parte inferior de un bloque de cemento romano, opus caementicium. Poco después, en los archivos, encontré constancia de dicha torre en una reseña de un libro de M. Planas y C.B. Gorbs, Els Templers a les comarques gironines. Según su información, pude comprobar que existía un monumento parecido en Vilablareix denominado Torre dels Moros. Suponen los autores, que dichos monumentos indican la existencia cercana de una villa romana aún no localizada. ¿Qué mejor lugar para reponerse de sus heridas podía encontrar Guillem de Montclar? Ante la casa y descendiendo por la colina se extienden campos de cultivo y árboles que se pierden en la lejanía. Eso sí, es aconsejable dirigir la mirada hacia el oeste para evitar el impacto de la autopista de Girona. Hay que tenerlo en cuenta, si es que deseáis captar a algún fantasma templario trabajando la tierra o recogiendo la cosecha. Un pequeño giro ante el patio de la casa y vista hacia el oeste…

  

 Puerta principal. Foto NMasot

Miércoles, 06 Noviembre 2013 12:34

SEMANA DE LA NOVELA HISTÓRICA

El interés por la novela histórica se mantiene y se incrementa, debido quizás a que el pasado, aunque sea fabulado, nos dice mucho de nuestro presente, el cual en realidad no es menos fabulado que aquel, y quizás también por el perpetuo deseo de que nos cuenten historias y aventuras. Al amparo de este interés en Barcelona se celebrara del 11 al 16 de noviembre una semana dedicada a la novela histórica con el periodista y escritor Enric Calpena como comisario. Diversas editoriales y librerías participan en la preparación i desarrollo de la semana. El Born Centro Cultural acogerá mesas redondas con historiadores y escritores.

Miércoles, 04 Septiembre 2013 17:15

LA CIUDAD MARÍTIMA

LA CIUDAD MARÍTIMA

 

El barco en que viaja un moribundo Bernard Guils, arriba a la ciudad de Barcelona. Este es el inicio de la novela La Sombra del Templario: la llegada de una nave veneciana, que transporta a seis peculiares pasajeros junto a su tripulación y un secreto que provocará la muerte del experimentado templario. Llegan a una ciudad comercial que carece de puerto, a pesar de ser considerada una potencia marítima del Mediterráneo. El viejo y abandonado puerto, junto a los pies de la montaña de Montjuich, había desaparecido en el primer cuarto del siglo XI arrasado por las intensas crecidas del río Llobregat. La línea de la costa avanzaba y una creciente expansión urbanística se extendía desde la iglesia de Santa María de les Arenes (después Santa María del Mar) hasta el Portal de Regomir, formando un pujante barrio marinero denominado la Vilanova del Mar. El comercio y la industria naviera encontraban allí el espacio adecuado, especializado, para llevar a cabo sus funciones. En el lugar se encontraba el Alfóndigo de la ciudad y las llamadas Drassanes Velles del Regomir, unas atarazanas ampliadas para poder cubrir la creciente construcción de naves de guerra y mercantes. Sin embargo, dicha ampliación sería insuficiente y, en tiempos del rey Pere, hijo y heredero de Jaume I, las atarazanas serían trasladadas al otro lado de las Ramblas. La industria dedicada a la construcción de navíos encontró materia prima en abundancia: la madera, en los cercanos bosques del Montseny y del Montnegre. Un privilegio del que carecían otras ciudades competidoras, como Génova o Venecia. Un Alfóndigo? La palabra proviene del árabe, al-fondak, que significa posada. En realidad era un edificio, o un grupo de construcciones, situadas alrededor de un patio y rodeado de un muro de protección. Sus instalaciones servían para acomodar a los mercaderes y almacenar sus productos con seguridad, aunque solían tener también otros servicios: baños, taberna, hornos, tiendas, capilla… Esta institución se encontraba en muchos puertos del Mediterráneo, para garantizar la estancia y los derechos de los comerciantes catalano-aragoneses. Su administración correspondía al “Consol”, el encargado de regentar el lugar. Representaba una importante fuente de ingresos, desde los derechos de almacenamiento a los impuestos sobre las mercancías. Durante el reinado de Jaume I, el Alfóndigo, que era de propiedad real, siempre fue arrendado. Más tarde, su hijo Pere controlaría el nombramiento de los administradores de la institución. A mediados del siglo XIII, el comercio constituía uno de los puntales económicos de la ciudad de Barcelona. Los principales productos comerciales que recorrían el Mediterráneo desde sus costas, eran las materias colorantes, sustancias orientales, tejidos franceses y algodón italiano, entre otros. Y no debemos olvidar el fructífero comercio de esclavos. La clase a la que pertenecían los comerciantes había sufrido una curiosa escisión. Por un lado, pronto se formó una oligarquía de rentistas, mercaderes que no deseaban correr el riesgo de los largos viajes marítimos, y que se dedicaban exclusivamente a gestionar sus negocios a distancia. Eran la clase dominante, miembros del gobierno municipal. Por otro lado, encontramos a comerciantes que, como el Ricard Camposines de la novela, eran esforzados mercaderes que sustituían a los rentistas y se enfrentaban a los peligros de las largas expediciones. En muchas ocasiones endeudados hasta el cuello, para sufragar los gastos de sus viajes, con los mismos rentistas a los que sustituían. La protección real fue una importante ayuda para los comerciantes, ya que estaban exentos de pagar algunos impuestos, un privilegio que defendió el gobierno municipal con uñas y dientes.

Miércoles, 04 Septiembre 2013 16:11

LA BARCELONA DE GUILLEM DE MONTCLAR

 

 

EL CONVENTO TEMPLARIO DE LA CIUDAD

 

 

 

El convento templario de Barcelona fue construido en los terrenos del sector sur-occidental de la muralla romana, en las llamadas torres de Gallifa. Se ignoran las dimensiones reales del convento, ya que únicamente queda en pie la capilla muy modificada. El documento de la donación, del año 1134, menciona “casas con muro, torres, patio y pozo”Con la extinción de la Orden del Temple, la Casa de Barcelona pasa a los Hospitalarios por muy poco tiempo, ya que fue donada al obispo de Vich y, años más tarde, el rey compra el convento. Fue el tiempo de las grandes modificaciones para convertirlo en el Palau Reial Menor. Existen planos, dibujos y pinturas del conjunto, aunque todos ellos son del siglo XIX. Sin embargo, y tomando como ejemplo otras construcciones templarias, podemos imaginar que poseía un gran patio de armas, central, alrededor del cual se levantarían las edificaciones. Parece ser que el esquema original del Temple se mantuvo a pesar de las importantes modificaciones. Se cree que la disposición del patio se mantuvo a lo largo de los siglos, En el siglo XV, el rey Juan II cede el palacio al noble Galcerán de Requesens, familia que mantiene la propiedad hasta 1885, año en que el conjunto fue arrasado para construir casas y calles. Solo se salvó la capilla, situada entre las calles Ataülf i Palau. Antiguamente su puerta principal se hallaba en el patio del conjunto medieval; ahora se halla en la calle Ataülf. En esencia es la misma que ordenó construir el Comendador Pere Gil en 1246, cuando le fue concedido el permiso para construir la capilla y el cementerio. Es un edificio de una sola nave, de cabecera plana orientada hacia el SW, planta de salón con arcos de diafragma para soportar un techo de madera de doble vertiente. Podemos decir que el conjunto del convento templario de Barcelona, ocupaba un espacio formado por las actuales calles: Ataülf, Sobrediel, Avinyó y Bajada de Cervantes. Todavía existe una vieja puerta en un callejón, calle del Timó, que permitía atravesar la muralla desde el interior de la Casa, una concesión del rey Jaume I. Es el único resto que nos queda del paso de los caballeros templarios por la ciudad. Si queréis saber más, os aconsejo leer el magnífico libro de Joan Fuguet Sans, “L´Arquitectura dels Templers a Catalunya”, cuya excelente información me ha permitido imaginar el antiguo convento templario, donde Guillem de Montclar empieza su andadura.

 

Comentarios

Estimada Sra. he obtenido en una libreria un ejemplar de "Las puertas de mal" de la editorial Roca, ...
Núria!, deixa de fumar.
Increíble, apasionante.... Acabo de terminar la tetralogia. He estado enganchado hasta acabarla. Fel...
Querida Nuria. He descubierto sus novelas este verano en la Bibliteca Pública de mi barrio. Las esto...