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Miércoles, 04 Septiembre 2013 16:11

LA BARCELONA DE GUILLEM DE MONTCLAR

 

 

EL CONVENTO TEMPLARIO DE LA CIUDAD

 

 

 

El convento templario de Barcelona fue construido en los terrenos del sector sur-occidental de la muralla romana, en las llamadas torres de Gallifa. Se ignoran las dimensiones reales del convento, ya que únicamente queda en pie la capilla muy modificada. El documento de la donación, del año 1134, menciona “casas con muro, torres, patio y pozo”Con la extinción de la Orden del Temple, la Casa de Barcelona pasa a los Hospitalarios por muy poco tiempo, ya que fue donada al obispo de Vich y, años más tarde, el rey compra el convento. Fue el tiempo de las grandes modificaciones para convertirlo en el Palau Reial Menor. Existen planos, dibujos y pinturas del conjunto, aunque todos ellos son del siglo XIX. Sin embargo, y tomando como ejemplo otras construcciones templarias, podemos imaginar que poseía un gran patio de armas, central, alrededor del cual se levantarían las edificaciones. Parece ser que el esquema original del Temple se mantuvo a pesar de las importantes modificaciones. Se cree que la disposición del patio se mantuvo a lo largo de los siglos, En el siglo XV, el rey Juan II cede el palacio al noble Galcerán de Requesens, familia que mantiene la propiedad hasta 1885, año en que el conjunto fue arrasado para construir casas y calles. Solo se salvó la capilla, situada entre las calles Ataülf i Palau. Antiguamente su puerta principal se hallaba en el patio del conjunto medieval; ahora se halla en la calle Ataülf. En esencia es la misma que ordenó construir el Comendador Pere Gil en 1246, cuando le fue concedido el permiso para construir la capilla y el cementerio. Es un edificio de una sola nave, de cabecera plana orientada hacia el SW, planta de salón con arcos de diafragma para soportar un techo de madera de doble vertiente. Podemos decir que el conjunto del convento templario de Barcelona, ocupaba un espacio formado por las actuales calles: Ataülf, Sobrediel, Avinyó y Bajada de Cervantes. Todavía existe una vieja puerta en un callejón, calle del Timó, que permitía atravesar la muralla desde el interior de la Casa, una concesión del rey Jaume I. Es el único resto que nos queda del paso de los caballeros templarios por la ciudad. Si queréis saber más, os aconsejo leer el magnífico libro de Joan Fuguet Sans, “L´Arquitectura dels Templers a Catalunya”, cuya excelente información me ha permitido imaginar el antiguo convento templario, donde Guillem de Montclar empieza su andadura.

 

Publicado en HISTORIA

Comentarios

Estimada Sra. he obtenido en una libreria un ejemplar de "Las puertas de mal" de la editorial Roca, ...
Núria!, deixa de fumar.
Increíble, apasionante.... Acabo de terminar la tetralogia. He estado enganchado hasta acabarla. Fel...
Querida Nuria. He descubierto sus novelas este verano en la Bibliteca Pública de mi barrio. Las esto...